sábado, 25 de mayo de 2024

Un conte d'Alberto Chimal: "Álbum"

Un conte d'Alberto Chimal: "Álbum"




Després d'un temps, ahir vaig tornar al libreRíodelaPlata, al carrer Sant Jaume, 8; sense cap mena de dubte, una de les millors i més especials llibreries de Sabadell. I, com sempre, vaig sortir-ne pensant que hi he d'anar més sovint. Visitar-la, tan petita com és, significa perdre's des de la mateixa entrada en un mar meravellós de llibres interessants que demanen ser emportats a casa. Alguns d'ells exigeixen ser devorats; d'altres, acariciats amb la vista, amb els dits. Novel·les, contes i relats, poesia, assaigs, últimes novetats i clàssics de sempre, un espai amb llibres sobre la naturalesa, petites editorials i grans edicions de luxe, i, per descomptat, el seu fons llatinoamericà... Vertaderament, hi ha per triar i remenar. Si cada llibreria té la seva personalitat i, d'alguna manera, marca la forma com s'hi accedeix, els motius pels quals s'hi va, pensant-hi, potser la manera d'anar al libreRío sigui curiosament posar-hi els peus sense buscar cap llibre en concret; simplement, buscant descobrir i sorprendre's. No hi ha cap altra llibreria que, en aquest sentit, s'acosti a aquesta. Ni tan sols botigues de segona mà com el Llibre Solidari, el Re-read o la Llibreria Tècnica. Potser només, ai, l'estimada i ja tancada secció de llibres de Recicla'm.

En tot cas, qui organitza i anima el libreRíodelaPlata, qui la fa ser com és (tot i que ella segurament no hi estaria del tot d'acord), és la uruguayana Cecilia Picún, que s'ha convertit en un puntal de la producció i difusió de la cultura literària a la nostra ciutat. Encara recordo el primer cop que vaig trepitjar la llibreria, ja fa anys. Jo encara estudiava, i buscava un llibre d'un autor veneçolà que m'havia recomanat un amic: Carlos Contramaestre. "Potser allà tindré sort", vaig dir-me; i no, tot era introbable. Però la Cecilia, amb qui -jo que sóc tan tímid- vaig estar parlant una mica, va regalar-me en canvi dos volums d'una Antología de la poesía hispanoamericana moderna. Us ho imagineu, anar a una llibreria per primer cop a comprar un llibre i que us en regalin dos? Ni m'havia passat mai, ni m'ha tornat a passar des d'aleshores. Després, amabilíssima, la Cecilia m'ha recomanat diversos llibres que el meu alumnat ha pogut llegir i, crec, gaudir. Per exemple, Una noche con Sabrina Love, de Pedro Mairal; o El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, de Tatiana Tibuleac; potser vaig descobrir-hi també Seda, d'Alessandro Baricco. Ahir, quan li vaig dir a la Cecilia que buscava llibres de terror assequibles a adolescents que comencen a interessar-se per la lectura, es va oferir no només a fer-me una llista de recomanacions (cosa que li encanta, va dir-me), sinó també a llegir-me oralment un conte que, espero que no li molesti, us comparteixo:


"Álbum", Alberto Chimal

del seu llibre Siete (editorial Salto de Página)

La cara de su madre. La muñeca que arrojó por la ventana. El libro que quemó. La pecera que vació en la sala. La muñeca a la que arrancó las piernas. Su primer psiquiatra. El tazón con el que golpeó a su madre. Su niñera poco antes de marcharse. Su abuela materna poco antes de marcharse. Su padre poco antes de marcharse. La cara de su madre. El gato al que metió en el horno. Su segundo psiquiatra. Su primer kinder. El niño al que pateó. Su tercer psiquiatra. La trenza cortada de su compañera. El rincón en el que estuvo castigada. La cara cortada de su compañera. Su cuarto psiquiatra. Su segundo kinder. El perro al que destripó. La silla a la que fue atada. El brazo en cabestrillo de su madre. El brazo en cabestrillo de su maestra. El brazo en cabestrillo de su quinto psiquiatra. Su tercer kinder. El niño que la golpeó. Un trozo de la oreja del niño que la golpeó. Su cuarto kinder. La denuncia en su contra. El bolso de su madre. El director de la primaria que no quiso admitirla. La cara de su madre. El director de la segunda primaria que no quiso admitirla. La tarjeta de débito de su madre. El director de la primaria que aceptó admitirla. La niña a la que trató de ahogar en un excusado. La niña a la que empujó por las escaleras. La carta en su contra de los padres de sus compañeros. La cara de su madre. Un hombro desnudo de su madre. El director de la segunda primaria que aceptó admitirla. El suéter de su compañero desaparecido. El cuerpo de su compañero desaparecido. La cara de su madre. La patrulla que fue a buscarla. La cara de su madre. El autobús que abordó con su madre. El primer motel donde durmió con su madre. El incendio del primer motel donde durmió con su madre. El boletín con la foto de su madre. La cara de su madre. El segundo motel donde durmió con su madre. El bebé que resistió tres días en el cuarto donde durmió con su madre. La cara de su madre. El tercer motel donde durmió. El teléfono que su madre trató de usar. La cara de su madre. Un ojo de su madre. La lengua de su madre. El otro ojo de su madre. El coche del hombre que la recogió en la carretera. La primera comentarista que habló de ella en la televisión. El coche del segundo hombre que la recogió en la carretera.


Fixeu-vos en tot allò que ens mostra el text a través de l'el·lipsi, tot allò que deixa veure a través d'allò no visible... gràcies a l'habilitat com a escriptor d'Alberto Chimal. La duració dels enunciats; la seva progressió; les repeticions i les variacions; les imatges; la puntuació. I el títol: "Álbum". Un exemple d'escriptura.


martes, 21 de mayo de 2024

Recuerdos de la universidad, 1. Mi primera huelga estudiantil. Un dibujo y un microrrelato para un certamen literario

Recuerdos de la universidad, 1

Mi primera huelga estudiantil. Un dibujo y un microrrelato para un certamen literario





Cuando entré a estudiar Lengua y Literatura Españolas en la Universitat Autònoma de Barcelona, estaba en marcha una importante mobilización estudiantil. Protestaba contra el aumento del precio de las carreras universitarias y los recortes en los presupuestos educativos, que se imponían en esos momentos desde el gobierno. Nunca había participado de nada similar, y tenía, en general, pocas seguridades y muchos miedos por aquel entonces; pero me sumé a la mobilización: acudí a las asambleas de estudiantes, ocupé mi facultad, Filosofía y Letras, e incluso pasé una noche en un aula. A la mañana siguiente, se acercó un periodista del periódico 20 Minutos y nos preguntó, a mis compañeros y a mí, por lo que hacíamos. Con vergüenza por mi falta de convicción y con temor a lo que podía ocurrirme, acepté responder, con nombre y apellido, y la noticia todavía está colgada en internet. Hoy estoy orgulloso de haber dado ese paso. Después, seguirían muchas otras luchas.

Años más tarde, en 2015, se organizó en la facultad un concurso literario de poesía y microrrelato en el que colaboré. El primero llevaba el nombre de Jaime Gil de Biedma, autor, entre muchas otras cosas, de un poema titulado "Contra Jaime Gil de Biedma". El segundo se titulaba Ana María Matute, cuya obra Los niños tontos recomiendo a cualquiera, se considere tonto o listo. Yo, que tenía en ese momento 22 años, presenté dos textos al concurso, uno para cada categoría. No ganaron; pero, tras tantos años, sigo apreciándolos, porque en ese momento escribir era muy comprometedor y frustrante para mí, y fue un esfuerzo importante; y porque, como textos, mejores o peores (peores que mejores), ofrecen una imagen de quién era yo en aquella época. Para el concurso, también hice un dibujo, el de más arriba, que se me pidió para ilustrar el programa. En él, está representada Ana María Matute, de niña y ya mayor, ambas con su muñeco Gorogó, un regalo de su padre que conservó hasta el final. Os comparto el microrrelato:


El baño

Hasta hacía un momento conservaba incrustado en las manos tu olor, ya un poco ácido; tibias y rosadas como las de un niño, se abrirían de nuevo ahora las improntas de los dedos, en espera del tiempo.

jueves, 9 de mayo de 2024

Històries de l'alumnat, 1. Dos dels primers escrits: "Ayman" i "Las camisas de Nadia"

Històries de l'alumnat, 1

Dos dels primers escrits: "Ayman" i "Las camisas de Nadia"




Els  textos següents són escrits dedicats a dos alumnes meus a qui vaig conèixer durant el meu primer curs a l'institut Agustí Serra i Fontanet, on segueixo treballant a dia d'avui. Formen part de les notes que prenc a la meva "llibreta de l'institut", una Oxford tamany 17x22 cm. a la qual cada cop queden menys pàgines en blanc. El primer escrit obria la llibreta, i data del 28 de febrer de 2019. El segon el vaig escriure el gener de 2020.


Ayman


Es curioso. Les pido a mis alumnos que escriban un Diario, les explico sus virtudes, les digo que lo hagan en cualquier momento, sin esperar grandes ceremonias... Y yo llevo semanas cargando mi libreta en la mochila, pensando que les prometí que también escribiría, imaginando formas distintas de comenzarlo y temas sobre los que llenar la primera página, sin atreverme a hacerlo.

Cuánto me cuesta, siempre, escribir. Ponerme a mí mismo en palabras, aceptar el riesgo de no ser lo suficientemente bueno, reconocer mis límites y la posibilidad de no gustar. ¿Será precisamente por eso, en parte, que me atrae tanto la literatura? ¿Será por eso que les digo a mis alumnos que escriban? 

¿De qué escribiría, si realmente tuviera que escribir hoy? Probablemente de Ayman; de cómo me duele que se haya tenido que ir. Me pregunto si le olvidaré con el tiempo. Su nobleza. Sus bromas sobre quitarme el móvil o el reloj, que al final de las clases siempre me devolvía. Sus ojos: valientes, obstinados, inocentes. El orgullo con que un día me contó, castigado en la salita entre Prefectura y Coordinación, que era el capitán de su equipo de fútbol, y su preocupación por si le quitarían el puesto debido a las notas. Y su malestar. Su confusión. Su incapacidad de estar quieto en clase. Sus historias sobre su familia. Su olor. Sus abrazos.

Y escribiría sobre la rabia que me produce el mundo confuso y lleno de malestar en el que vivimos. "Eh, que aquí nadie pasa hambre", me dijo un día, muy chula, una alumna a la que aprecio de la clase de Ayman. Otra orgullosa, experta en romper papeles, uno tras otro, cuando la letra no le salía lo suficientemente bien. Pero la pobreza toma muchas formas y tiene muchas realidades.

P. D. Después de que lea esto ante la clase de esta alumna, a la ya antigua clase de Ayman, temiendo que no me escuchen, con cierta vergüenza y emoción; durante la clase, mientras vemos nuestra serie, Ahmed me llama, flojito, desde un rincón. Me enseña mi reloj y mi móvil, que me había cogido sin que me diera cuenta. "Como Ayman", me dice. Le paso la mano por la cabeza, con una sonrisa, y cuando me giro para volver a donde estaba me susurra: "en el perchero hay un jersey de Ayman que no se llevó. Para que le recuerdes."


***


Las camisas de Nadia


Para Nadia


El primer año de mi estancia en el Agustí Serra trabé una relación muy especial con un grupo, 3º C. El trato que desarrollamos, las vivencias que tuvimos -trato y vivencias que, por suerte, he seguido teniendo con otros grupos-, me ha llevado a decir, a veces, que en el A. S. somos casi como una gran familia. Una de las alumnas de esa clase se llama Nadia: dicharachera, bonachona y aguerrida: ¡ay, cuando se enfadaba porque algo le parecía injusto! Ahora Nadia es mayor y ha dejado el instituto, pero todavía viene, de tanto en tanto, a preguntar cómo estamos sus profesores.

En nuestras clases de Castellano, Nadia se acostumbraba a reír de las camisas que llevaba y, en algún caso, todavía llevo. "¡Parecen las de mi abuelo!", me dijo un día, burlona. "Pues podrían muy bien serlo", le respondía yo: "esta de la que te ríes, de hecho, se la he quitado al mío. Le quiero mucho, y me gusta ponérmela." "Pues un día te traeré una de mi abuelo para que te la pongas. Ya verás", terminó ella. Pero ese curso acabó, Nadia no siguió dando Castellano conmigo el siguiente y esa promesa quedó olvidada.

Sin embargo, un día, por la mañana, cuando llegué al instituto, al entrar al Departamento de Lenguas, me encontré encima de mi mesita no una, sino dos camisas. Estaban "por estrenar", con su emboltorio y hasta con el precio puesto, y podrían muy bien haber sido compradas por mi abuelo en el Alcampo. Inmediatamente supe que me las había traído como un regalo Nadia, en recuerdo de nuestras bromas. Y supe también, con una seguridad triste y cálida, que eso significaba, que eso era la manera llena de ternura de Nadia de decirme que su abuelo había muerto.

Fui a verla a su aula y la abracé. Y le conté que también mi abuelo había muerto ese verano. Y me di cuenta de que ese momento lo guardaríamos para siempre.


martes, 7 de mayo de 2024

De amor y muerte (Vanitas)

De amor y muerte (Vanitas) [*]




A la sedosa sombra bajo las glicinas, enredadas como abrazos por las columnas de una plaza solitaria, dos adolescentes se besaban. Flamantes en su gesto y su deseo, juntaban sus tiernos labios con una pasión que parecía detener el tiempo.

Pero llegó la caricia de una brisa; y una pequeña flor malva, inadvertida, se soltó de su racimo y fue a caer serpenteando sobre el pelo dorado de ella. Él la cogió de entre sus cabellos y la posó bajo su nariz; la muchacha cerró los ojos y, con una leve sonrisa soñadora, inspiró su fragancia, dulce, plena.

Cuando los volvió a abrir, exhaló un susurro: dos ancianos, a lo lejos, en la entrada del túnel que conectaba la plaza a la calle, les escrutaban fijamente. Había algo repelente en esas figuras, residuales y corvas. El joven giró el gallardo cuerpo hacia los viejos, que mantenían ocultas las zarpas bajo sus siniestras ropas, e hizo ademán de levantarse, airado. Pero la mano de su amante le contuvo, y le impelió a marcharse hacia la calle por el extremo opuesto de la plaza, donde rápidamente se perdieron.

La pequeña flor de glicina, que había quedado olvidada en el suelo, fue llevada por la corriente hacia las decrépitas figuras hasta arremolinarse, en la esquina del túnel, a un montón de restos ya amarillentos, hediondos. Los viejos se contemplaron entonces y se sonrieron. Y sacaron sus lenguas de entre sus arrugados labios, y se fundieron en un lúbrico y abandonado beso, antes de retirarse y desaparecer, también, en la terrible oscuridad del túnel.



[*] Vanitas és un gènere artístic que es refereix a la rellevància de la mort i la fugacitat del temps en relació als plaers mundans. Es considera una forma de bodegó o de natura morta. El títol de la imatge que encapçala el relat és, precisament, "Natura morta amb calavera" (1671). Va ser obra de Philippe de Champaigne, i s'exposa al Museu de Tessé, de Le Mans. Vaig escriure'l a l'estiu de 2023.

miércoles, 1 de mayo de 2024

La finestra

 Per a l'Aldara, que em regala les taronges més bones de la bossa


La finestra

Vista des del nostre pis


El dia 11 d'abril vaig fer una entrada pel blog (la segona) en què us compartia un haiku i una fotografia de la finestra de casa. Des de llavors hi he estat pensant: des que era petit m'han agradat, les finestres, i aquesta és ben grossa. Deixa veure el cel, un altre grup de pisos i l'entrada d'una vella fàbrica, lletgíssima, que tothom creu que està abandonada. I al fons, depèn de com, una línia de Litoral. Sempre el mateix paisatge vulgar, aparentment: les diferències que s'hi copsen d'un dia per l'altre són tan minses que algú es preguntaria si arriben a "valer la pena" ser-ho, o captar-les. I jo, que he après, en un llibre molt interessant sobre fotografia, que, més o menys, "mai has de fer una foto dues vegades", vaig decidir començar a retratar aquell paisatge amb el meu Redmi 8, potser una mica mecànicament, sense saber si tal acte tindria en cap moment un sentit positiu en cap direcció... En total, fins a finals de 2024, 35 fotos. De tant en tant, penso en els missatges meteorològics del David Lynch; en les vistes de la catedral de Rouen de Monet... En la idea no d'esgotar, però sí de desenvolupar un tema.


 

                            9 d'abril, 16 de la tarda                                      28 d'abril (20:30 h.)



29 d'abril (21:00 h.)                                    1 / 5 / 24, 12 hores

                                                                           

6 de maig, 7:13 h.  



 7 de maig, 7:06 h.                               Mateix dia, 20:57 h.



10 de maig, 6:26 h.                                        15 de maig, 7:28 h.




    20 de maig, 15:09 h.                       28 de maig, mentre es pon el sol
                                                                (primera foto amb la Olympus)    



3 de juny, 20:26 h.
(tornada al Redmi 8)



30 de juliol, 1 del migdia
(Equador de l'estiu. 33,5 ºC al termòmetre del menjador)



Tarda d'agost
(Última fotografia amb el Redmi 8)



8 de setembre, 14:34 h.
(Primera fotografia amb el TCL)


 

12 de setembre, 7:10 h.                              17 de setembre, 7:26 h.



24 de setembre, 7:10 h. i 7:31 h.


 

1 d'octubre, 7:35 h. i 19:33 h.



El sol i el llamp. 4 d'octubre, 8:03 h.; i 15 d'octubre, 22:49 h.



25 d'octubre, 7:51 h. i 18:17 h.



26 d'octubre, 13:25 h.



30 d'octubre, 7:03; 3 de novembre, 16:45 h.


4 de novembre, 13:12 h.



13 de novembre, 16:58 h.



24 de novembre, 9:26 h.



2 de desembre, 7:35 h.


17 de desembre, 8 del vespre



21 de desembre, 16:24 h. i 17:26 h.



2a part. Altres punts de vista


La finestra del darrere, una nit