viernes, 26 de septiembre de 2025

Històries de l'alumnat, 3. Maram, la preguntona (inacabat)

Històries de l'alumnat, 3

Maram, la preguntona (inacabat)


I

Este curso he llegado como profesor a un instituto nuevo, donde no me conocen. Ahí, esta vez, cansado de presentarme como siempre ante los alumnos, sintiéndome pesado y hasta mentiroso, les dije:

-En otras ocasiones os habría contado cosas de mí. Pero la verdad es que no sé qué puede tener sentido y no quiero aburriros, así que preguntadme lo que queráis saber.

Y, en una de las clases de 1º de la ESO, una alumna llamada Maram, en la última fila a la derecha, tan pequeña que casi no la veía, se destacó por sus preguntas, divertidas, insistentes, ciertamente interesantes.

A diferencia de sus compañeros, que quizás todavía no sabían qué querían saber, ella parecía tener una curiosidad sin límites, y una pregunta siguió a otra sin parar.

Teniendo en cuenta que nos acabábamos de conocer, me sorprendían su apertura y su intrepidez. En cierto momento, incluso, no pude evitar ponerme un poco irónico:

-¡Esta Maram es una preguntona! -dije, con humor.


II

Han pasado unos días, y ya no recuerdo qué preguntas me hizo Maram. Sonó el timbre y la clase se acabó.

Pero después, una vez terminada aquella primera sesión, ella siguió preguntando, la mirada fija, los ojos negros y brillantes como una canica azabache, por cuestiones que no me esperaba.

Fijaos. A lo largo de las semanas, me preguntó, entre otras cosas: "¿cuál es el origen del castellano?", "¿qué es una lengua muerta?", "¿para qué se hace huelga?", "si hablamos con Alexa o Siri, ¿se puede decir que se produce una comunicación?", "¿por qué no se puede poner coma entre sujeto y predicado?", "¿por qué la palabra <<mucho>> sale como distintas categorías gramaticales?", "¿por qué lleva tilde la palabra <<tenía>>?"...

No sé si todas las personas que lean esto podrían responder con facilidad. En alguna ocasión, hasta yo tuve que pensar un rato qué decir.


III

Un día, durante la hora de lectura, Maram me preguntó: "¿qué libro estás leyendo tú, Gerard?" 

-Un libro sobre un filósofo -le respondí. 

-¡Un filósofo! Tengo que hacerte una pregunta existencial.

"¡Existencial!", pensé. "¿Qué entenderá Maram por esta palabra?". En todo caso, le dije: 

-Pues, precisamente, este es el filósofo de la existencialidad humana. Ahora, vamos a seguir con la lectura. ¡Pero no te olvides de la pregunta! Escríbela por correo y me la mandas.

Me quedaría con las ganas. Maram no me hizo la pregunta, y me quedé sin saberla. ¿Por qué? Quizás no era tan importante. Aunque también es cierto que algunas preguntas exigen un gran esfuerzo. Hay quien dice incluso que plantear adecuadamente una pregunta es lo más difícil, y por eso hacerla es tener ya media respuesta.  La pregunta es esencial para aprender.


IV

Esta tarde, en casa, hablando con Aldara, mi pareja, de otros temas, esta ha dicho: "¡Cuántas personas nunca preguntan nada!". Es cierto. 

Hasta qué punto lo descubrí hace poco con alumnos mayores, ¡hasta de 4º de la ESO! Ni siquiera en ChatGPT preguntaban. Escribían cualquier cosa, con faltas ortográficas, sin ninguna precisión, y esperaban que eso les llevara a lo que buscaban. No me extraña que el Chat les diera respuestas que no les servían. Y se enfadaban, entonces: "¡esta máquina es tonta!"

Ay. Espero que Maram no deje nunca de preguntar. Al contrario, que pregunte cada vez mejor. Preguntas que ayuden también a sus compañeros, preguntas que me ayuden a aprender hasta a mí. Así que he pensado: escribiré en mi blog un texto sobre ella.